vii.

Hoy maté un Aedes aegypti. Un raquetazo eléctrico lo dejo rostizado. Eso fue hace unos minutos. Hoy también fui al Distrito Militar. Antes de entrar al recinto, mientras esperaba sentado en el piso junto a la puerta, un soldado vio que estaba leyendo. Yo estaba leyendo Palinuro de México de Fernando Del Paso. El soldado se acercó y me preguntó de qué se trataba el libro. Yo le comenté que era sobre México, sobre la vida de un estudiante de medicina que fornica de todas las formas posibles con su prima. Él respondió si se trataba sobre los “narcos nazis”. Sí, eso fue lo que dijo. “Narcos nazis”. No sé como llegó a esa conclusión o esa asociación. Yo le pregunté por qué decía eso, qué tenía que ver eso con estudiar medicina y cuál era la relación que tenía el nacionalsocialismo con narcotraficantes de México. El se reía. No sé si estaba drogado o si era un total bastardo. Drogado de naturaleza. Y ese es el típico soldado raso que está dando vueltas por todo el territorio nacional. Habían muchos soldados en la puerta porque la entrada principal no funcionaba. Entre ellos vi a dos soldados que estaban preparándose para hacer el noble oficio de paletero -el que con una paleta que dice “pare” en color rojo y del lado contrario “siga” en color verde, dirige el tráfico que se aproxima-. Estaban con el pelo típico del soldado: la uno o la dos. Los dos eran morenos casi negros y de estatura mediabaja. Y ese es el típico soldado raso que está dando vueltas por todo el territorio nacional. Estaban tratando de arreglarse con las prendas de paleteros del ejército nacional. Básicamente un chaleco y dos protectores que se usan en cada canilla, los dos de color naranja y con reflectores. El problema surgió al arreglar el chaleco. No sabían como unir el velcro que ataba el espaldar con el frontal del chaleco. Estaban absolutamente perdidos. Y yo dejé la fiesta en al Plaza Santo Domingo por detener la mirada en esa misión de inteligencia militar. Estaban perdidos y absolutamente conscientes de su retraso. Se reían sacando la cabeza del chaleco donde debería ir su brazo derecho – o izquierdo-. Decidieron unir primero el velcro y después sí insertar sus cabezas dentro del chaleco, pero una vez la cabeza adentro no pudo entrar su cuerpo que deshizo la unión pues el cuerpo ocupa mayor dimensión que la sola cabeza. Después de unos dos minutos lograron arreglarse el chaleco y partieron a la esquina para cumplir su trabajo. Y ese es el típico soldado raso que está dando vueltas por todo el territorio nacional. También estuvo algún tipo de líder o jefe parqueado a la entrada. Este soldado no tenia ropa de soldado, todo lo contrario, tenía ropa de civil. Y tenía una moto de civil. Sin su ropa de soldado nunca lo tomaría como soldado y sin el miedo que le mostraron los otros soldados nunca lo hubiese imaginado jefe de algunos soldados. Él ordenó algunas cosas del ingreso de automóviles y motocicletas al batallón, pero pronto se puso hablar de marihuana. Parece ser un tema recurrente en el batallón. Y además de recurrente, parece ser un tema festivo. Feliz. Los soldados perdieron el miedo al empezar el tema de la marihuana y sonreían haciendo diversos comentarios con su jefe vestido de no soldado. Los soldados paleteros y soldados porteros no dejaban de reír. Ya quisiera yo conocer como es el humilde comercio de marihuana en el batallón. ¿Tendrán su matica, su sembradito dentro del batallón? ¿O se la traen a domicilio? ¿Quién la vende y como la distribuyen? ¿Diario o mensual?  Soldado Benítez, ahí tiene su marihuanita, espero que le alcance para lo que queda del mes y no se la esté robando a Gómez como el mes pasado. Claaaaro mi primero. Tal vez todos los soldados, o los que vi hoy, están enmarihuanados, o drogados de naturaleza.  Y ese es el típico soldado raso que está dando vueltas por todo el territorio nacional. Yo sabía que era un Aedes aegypti por su tamaño y sus colores. Ahora como son famosos uno los puede reconocer y llamarlos como de verdad se llaman. Yo nunca había matado un mosquito tan grande. Basto con un toque para que cayera el infeliz, arrastrado por la hermosa gravedad que nos tiene a todos arrastrados en la tierra.

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